Isabel Allende presentó a "Violeta" con una nota exclusiva en INFOBAE donde habló de todos los temas. Sobre el momento histórico en que llega está última novela en el contexto de Chile y su revolución cultural y política dijo: "Con esperanza, curiosidad y alegría. Esto empezó realmente en octubre del 2019, con el estallido social. Estábamos hablando de cómo las revoluciones y los cambios comienzan con rabia y había mucha rabia acumulada en el país por una desigualdad crónica y que va en aumento, en la que los ricos, cada vez menos ricos, tienen más y más y una clase media que vive al día o a crédito y mucha gente que vive en pobreza disimulada en un país que, supuestamente, al menos visto desde afuera, es un país al que le va muy bien económicamente."
Y continuó analizando la escritora con Hinde Pomeraniec: "Entonces, el sistema neoliberal funcionó para hacer que el país progresara mucho y para que económicamente apareciera como un país muy sólido, pero la distribución de eso fue pésima y sigue siendo pésima. Entonces el país se pregunta qué país queremos y esa pregunta ya es extraordinaria. Hay muy pocos países en el mundo que se pueden dar el lujo en este momento de decir qué país queremos."
Sobre las expectaticas del nuevo gobierno de Boric dijo: "Vamos a ver cuáles son las normas para llegar a cumplir ese sueño de país que queremos y establecer esas normas, una Carta Magna de cómo vamos a vivir. Cómo vamos a distribuir lo que tenemos. Este país maravilloso que es de todos, cómo vamos a hacer para que sea de todos y no de los dueños de Chile que tenemos hoy. Entonces, eso a mí me da una enorme esperanza. Además, el hecho de que quienes están planteando esto sean jóvenes. Fueron los jóvenes y las mujeres los que eligieron a Boric. Y no olvido ni por un momento que el 40% de la población votó por la ultra, ultra derecha y por el pinochetismo. O sea que hay todavía una nostalgia por el autoritarismo de la dictadura. Porque le meten miedo a la gente; la derecha es muy hábil en eso, en meterle miedo a la gente con la idea de la inmigración, del posible comunismo, de la inseguridad de las calles, de que van a quebrar el país, de que vamos a tener otra Venezuela."
Sobre esa dualidad ideológica en Chile dijo: "Yo creo que eso no va a pasar, creo que vamos a tener una democracia social, si es que lo dejan gobernar a Boric. Además, no hay que olvidarse que Boric no tiene mayoría en el Congreso. Y además solamente va a gobernar por cuatro años y no puede ser reelegido inmediatamente. Así que cualquier programa que tenga, que hayan empezado con esta nueva Constitución, puede ser boicoteado completamente por la derecha en la próxima elección. O sea que el camino es difícil pero el hecho de que lo hayan comenzado ya me parece que hay que mirarlo con optimismo."
Sobre el futuro del joven mandatario chileno que es la expresión de las bases sobre la asimetría e injusticia económica del país dijo: "Se enfrenta a una derecha muy fuerte, como se enfrentó Allende, que estaría dispuesta creo yo, esto tal vez sea muy duro decirlo, pero yo creo que estaría dispuesta a volver a perder la democracia con tal de impedir el proceso de gobierno de la izquierda. Hay una especie de fantasma del comunismo. El Partido Comunista en Chile es muy organizado pero es muy pequeño, así que no creo que represente nada mayoritariamente. Por otra parte, hay siempre voces extremistas de unos locos que dicen cosas completamente extremas que aterrorizan a la gente, a todo el mundo por igual, y tienen derecho a plantear sus cosas en las proposiciones de la Constitución. Entonces, la derecha eso lo exagera y lo publica. Pero, por supuesto, lo acallan inmediatamente y no pasa de ahí. Hay que escuchar pero no pasa de ahí. Yo creo que el proyecto es muy revolucionario en el sentido de que mucho va a cambiar en Chile. Va a ser un país regional, federalista, centralizado, se está discutiendo qué clase de país vamos a tener. Hasta eso se discute. Pero los puntos de la Constitución yo creo que son extraordinariamente buenos para el país, empezando por la paridad de género en todos los aspectos y la inclusión de todo el mundo, los pueblos originarios, LGTB, los inmigrantes, todo el mundo está ahí. Admitir que somos un país diverso, que los recursos naturales pertenezcan a la gente y no a manos privadas. En fin, son cosas como básicas, que deberían haber estado allí siempre."